Vegetación y
flora de la zona comprendida entre Los Vilos y Las Salinas. Borde costero
y valles interiores
Es curioso, como la mayoría
de la gente desconoce el nombre de las plantas, aún con aquellas
con las que tienen un contacto frecuente en los jardines de las casas,
de parques y plazas. A menudo escuchamos en esos lugares preguntar ¿Qué
planta es esa? o ¿Cómo se llama esa flor?. Esta situación
se acentúa en el caso de las plantas silvestres y por consiguiente,
existe un desconocimiento de la situación de conservación
en que se encuentran.
Muchas veces, cuando observan
una hermosa flor, algunas personas - especialmente los niños
- no resisten la tentación de cortarlas para adornar los floreros
de las casas, o más aún, de sacar la planta entera para
ponerla en sus jardines, lo que generalmente produce un daño
inútil, pues cuando una planta se encuentra en floración,
no es el mejor período para su transplante. Si bien algunas especies
se encuentran en abundancia y no sufren demasiado al cortar algunas
pocas flores, esto se debe hacer racionalmente para no dañar
su ciclo de reproducción y así seguir disfrutando de su
belleza en los años venideros. El no permitir que las flores
produzcan sus semillas y que éstas se distribuyan en el medio
para producir nuevas plantas, puede conducir a que esa especie desaparezca,
especialmente aquellas que se encuentran en forma escasa o que tienen
un ciclo de reproducción lento. Si se desea tener estas flores
en los jardines, es menos dañino, recolectar algunas pocas semillas
y tratar de reproducirlas, consultando libros o a personas calificadas.
Además , el cortar algunas plantas, que por ser venenosas como
la Centella y algunos hongos o urticantes como la Ortiga caballuna,
pueden producir molestias muy desagradables que es necesario prevenir,
por lo que es prudente no manipular cualquier planta si no la conocemos.
Igual que en otras partes de
mundo, en Chile la pérdida de la diversidad biológica
o biodiversidad es alta y la zona a la que hacemos referencia no escapa
a esta situación. De hecho, en el “Libro rojo de los sitios
prioritarios para la conservación de la diversidad biológica
en Chile” de CONAF, Ministerio de Agricultura, los sitios del
Cero Santa Inés y Los Molles han sido clasificados con prioridad
II de las cuatro categorías en que han dividido los sitios que
debieran ser protegidos en nuestro país, por su relevancia, su
estado de conservación y por el interés de los recursos
que encierran. CONAMA ha clasificado la zona de Los Molles con prioridad
I. Es por ello que OTARIA está realizando algunas acciones en
la zona, que puedan motivar a todos los grupos de interés, como
los organismos estatales competentes, los propietarios de la tierra,
las comunidades residentes y veraneante, así como también
a los que visiten el lugar como turistas ocasionales, con el objeto
de establecer estrategias de conservación y acciones de protección
que lleven a preservar el hermoso jardín natural que allí
encontramos y con el que el visitante se deleita cada año. Esto
también es válido para los otros recursos naturales que
encontramos en este lugar.
Proporcionar información
a los grupos de interés es una de las acciones principales de
Otaria, y este sitio web está orientado en ese sentido. En
él, se mostrarán fotografías de aquellas plantas
de flor, con alguna información muy general, como los nombres
populares y científicos, la época en que puede observar
las distintas flores, cuál es su situación de conservación
y algunos otros detalles, que le permitan adquirir
En esta sección, que no
pretende ser un documento científico o una guía de campo,
se mostrarán fotografías de las principales plantas de
flor que el visitante puede encontrar con mayor frecuencia en la zona
comprendida entre Los Vilos y Las Salinas, principalmente en Los Molles,
tanto de la zona costera como de los valles interiores y se proporcionará
una información general, de su estado de conservación,
cómo poder propagarlas (en las que se disponga de la información)
y algún otro aspecto que parezca de interés, como usos
en medicina popular y los riesgos de la manipulación de algunas
especies. Esto proporcionará, a los residentes y visitantes,
un mejor conocimiento de las plantas del lugar, para que puedan disfrutar
mejor de su belleza, y lo que es muy importante, despertar su interés
en conservar el entorno en el que viven o realizan su visita. Si se
desea ahondar en el conocimiento de las especies mostradas, pueden consultar
la bibliografía utilizada para preparar este artículo
y que se indica al final del mismo.
Pocos lugares de las zonas costeras
de nuestro país, presentan la diversidad de la flora que ofrece
cada año, la parte más austral del Norte Chico, especialmente
Los Molles y sus alrededores. Allí, las plantas de flor constituyen
la mayor parte de la vegetación, siendo algunas endémicas
de la zona, como el Lúcumo silvestre (Pouteria splendens)
y la Mariposa de Los Molles (Alstroemeria pelegrina), otras
propias de Chile central e incluso algunas introducidas en nuestro país
desde otras regiones.
Como en otros lugares, la mayor
cantidad de especies florece en la primavera. Sin embargo, algunas especies
florecen tempranamente después de las primeras lluvias, como
se describe más adelante y otras pueden florecer durante todo
el año, dependiendo de la disponibilidad de agua, como el Palo
de yegua (Fuchsia lycioides). El inicio de la floración
en las distintas especies, depende de las variaciones de las condiciones
climáticas de cada año, pero el orden en comienzan a aparecer,
permanece más o menos constante. Las primeras en aparecer, son
la Flor de mayo (Oxalis mallobolba) que después de las
primera lluvias (mayo, junio), cubren de amarillo los suelos de la zona.
Muy pronto después, florece la Añañuca de fuego
(Phycella ignea),. A comienzos de agosto ya tenemos más
flores, como el Vinagrillo amarillo (Oxalis cernua), la Malla
(Tropaeolum brachyceras) la Chamicilla o Manzanilla cimarrona
(Bahia ambrosioides), la Salvia blanca (Sphacele salviae),
el Ñuño (Sisyrinchium junceum), la Ortiga caballuna
(Loasa tricolor), la Flor de la culebra (Fumaria officinalis),
la Flor del bigote (Bipinnula fimbriata) y algunas otras. Al
terminar el mes, observamos entre las rocas los hermosos Quisquitos
Rosados (Neoporteria chilensis y Neoporteria subgibosa),
el Quisco (Trichocereus chilensis). Los campos se llenan de
la Cebolleta (Fotunatia biflora), de la hermosa Violeta de
hojas largas (Tecophilaea violaeflora), del fuerte amarillo
del Senecio blanco (Senecio berteroanus) y del Dedal de oro
(Eschscholtzia californica), la Azucena del diablo (Phycella
bicolor), la Hierba santa (Stachys grandidentata), el
Rábano silvestre (Raphanus sativus) la Verbena blanca
(Verbena porrigens), el Suspiro del mar (Nolana paradoxa),
el Azulillo (Pasithaea coerulea), Ajicillo, Barba de viejo,
Blanquillo, Quilloi-quilloi, por nombrar algunas de las más frecuentes..
Desde septiembre hasta el verano, aparecen una gran cantidad de flores,
entre las que podemos destacar el Chagual (Puya chilensis),
el Chagual chico (Puya venusta) el Huilmo amarillo (Sisyrinchium
gamminifolium), el Maicillo (Solenomelus pedunculatum),
la Huasita (Clarkia tenella), la Pata de guanaco (Cisthante
grandiflora ) el Tahay (Calydorea xiphioides),
los Huillis (Leucocoryne ), las Añañucas y muy
especialmente, las hermosas Alstromerias, como el Lirio del campo (Alstroemeria
Pulchra), la Pelegrina o Mariposa de Los Molles (Alstroemeria
Pelegrina), los Lirios costeros (Alstroemeria cummingiana,
y otros) y muchas otras especies como se puede apreciar en las fotografías
que se muestran a continuación.
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